Cristina Quiñones Dávila
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Ser empresario no es fácil. La gente se piensa que uno tiene plata, o lo consiguió todo por azar, por contactos o por su «papi». Si es verdad que hay factores que ayudan (la educación y el esfuerzo de los padres, por ejemplo) pero hay también mucho sacrificio y punche. Aquí mi historia en 9 pastillas digeribles:

1. Yo JAMAS pensé ser empresaria. Digamos que esta posibilidad llegó a los 34 años cuando ya estaba trabajando en una multinacional, y era manager junior…había desarrollado algunas metodologías de insights que parecían prometedoras y mi team me alentaba a desarrollarlas más «tipo negocio»

2. Yo tenía miedo, desconcierto…no concebía mi vida FUERA de la estabilidad laboral de una empresa estable con sueldo fijo. En general me veía como una consultora o investigadora, pero no como empresaria. Yo no tenía plata, ni contactos, ¡ni sabía de estados financieros! Eso era chino mandarín.

3. Me tomó como un año más o menos «deshojar margaritas», digerir la idea, o mejor dicho, procesarla. Mis amigos me decían que tenía «talento» y que poner una empresa no era tan difícil (sí, cuñao). Yo solo quería volver a mi zona de confort: la investigación y los insights. Más na!

4. Hasta que un día un amigo Jorge Ayulo (que estudió el MBA conmigo en Centrum) me hizo un “desahueving” que hasta el día de hoy se lo agradezco. El venía de la misma formación «no-empresarial» que yo (PUCP) pero sus padres tenían empresa. Me enseñó, me curtió y sobre todo me alentó. Fue importante para mi, y hasta ahora recuerdo sus palabras: “Cristina, tú crees que tener una empresa es tirarte a la piscina, en verdad no…es aprender a nadar en el mar, al principio ciertas olas te tumbarán, otras no tanto, y creerás que te ahogas, pero al final del camino, aprenderás a surfearlas”. Me quedé pensando en esto varios días, hasta que me animé.

5. Allí es donde decido meterme a la piscina, un año después de renunciar a la multinacional, ¡un año! y haber estado “pisando piedras” en todo ese tiempo, bueno no tanto… solo escribía en mi blog de Consumer Insights y desarrollaba algunas ideas, vivía de mis ahorros, me acaba de casar, mi vida era un caos hermoso!

6. Entonces decidí un día «arrebatarme» irme a un abogado de por mi casa, pagar por la constitución de una empresa, «rapidito» (si no, me arrepentía), y así terminé en unos minutos con una consultora y sin saber, con libros contables, EEFF y demás perlas. Sin plata pero expectante.

7. Eso fue a los 34 años, en el momento que decido constituir mi empresa me habían llamado de PEPSI para ser gerente de insights (algo que me llamaba mucho la atención, yo había tenido similar puesto en MONDELEZ) y volver al mundo corporativo se hacía tentador, pero NO…

8. Yo ya tenía un camino trazado. Con todo el dolor de mi alma, le escribí un mail a Pepsi diciendo que no, que no iba a aceptar la posición, y que me iba por la ruta del emprendimiento. Lloré, si lloré mucho, sabía que era una decisión difícil, casi de vida. Ay! quería convencerme…

9. Pero lo hice, y así fue, aprendí a ASESORARME (no tenía que saberlo todo), a contratar talentos, a saber de los procesos, a estructurar una idea y sobre todo tenerme paciencia! piano piano se va lejos (¿lontano?) y así fue! ya son 15 años insighteando en Consumer Truth! Ni yo lo creo 🙂 Creo que este camino me mostró que era posible repensarse, rehacerse y reinventarse. No todo el viaje ha sido bonito, fácil o apasionante, pero si puedo decir que vale 100% la pena.

¡Espero te sirva esta historia! Me encantaría escuchar también la tuya. ¡Te leo!

¡Gracias! Cristina Quiñones, CEO Consumer Truth. Insighter y Curiosa. Psicóloga social y empresaria en permanente construcción (y deconstrucción). www.consumer-truth.com.pe