Daniel Juarez

Todos snackeamos. Entre reuniones, entre preocupaciones, entre ganas y cansancio. Snackear es regalarse una pausa sin detenerse, un micro-momento que nos damos cuando la rutina nos ahoga. Durante mucho tiempo fue un gesto pequeño, a veces escondido, otras hasta un poco culposo, vemos como nuestra forma de snackear está cambiando.

Hoy existe una mayor consciencia de lo que consumimos, así como sus efectos en nuestro organismo. Ya no hablamos solo de hambre. Hablamos de cariño, de compañía, de autocuidado. De esos momentos breves que hacen que la vida no sea solo producir.

En este nuevo escenario, el snack deja de esconderse. Se muestra, se comparte, se contagia. Ya no es placer a solas: es lenguaje emocional. En Consumer Truth quisimos ahondar más en las tendencias e insights de este consumidor indulgente y pudimos detectar algunos patrones de consumo, y valores cambiantes que creemos importante identificar. #TendenciasconCalle
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¿De dónde partimos?

En Perú, históricamente, el placer sólo se justificaba después del deber cumplido. Comer rico, disfrutar, darse una indulgencia, era un premio. Hoy, ese relato se reescribe. El consumidor peruano no renuncia ni al cuidado ni al placer: busca equilibrio. Y el snack se vuelve el punto medio perfecto.

Al revisar el Informe State of Snacking 2024 (Harris Poll x Mondelez), encontramos que más que un secreto a escondidas, la indulgencia se convierte en un gesto visible, social e identitario.

  • El 93% de las personas afirma que siempre puede encontrar un snack ideal para compartir.
  • El 71% declara que compartir snacks con otros es su lenguaje de amor.

Snackear se convierte conectar. Es contar un poco sobre nosotros. es decir “estoy aquí”. Y para las generaciones más jóvenes, es también una forma de autocuidado. Es decir “así quiero vivir”.

Del gustito culposo al snack con intención

Hoy, la indulgencia vacía ya no alcanza. El consumidor se vuelve más exigente: quiere placer, sí, pero también sentido. Quiere que en ese momento diga algo de quién es y cómo vive.

Ahí emergen nuevas tendencias de consumo del snacking:

Cosplay Snacking (Trampa dopamínica): cuando lo saludable se disfraza de diversión

Durante años, el discurso de la alimentación saludable se construyó desde la corrección: comer bien era portarse bien. En ese contexto, el snacking quedó marcado por la culpa y la vigilancia. Lo “rico” se volvió sospechoso y lo “sano”, una obligación.

Sin embargo, el deseo no desapareció; se transformó. Hoy surgen propuestas que buscan reivindicar el snack como algo saludable, pero que no necesariamente tiene que ser aburrido ni normativo.

Los snacks se visten de color, juego y abundancia sensorial. Engañan al ojo, juegan con nuestros sentidos y cuestionan la idea tradicional de “comer bien”.
Hoy, así como buscamos versiones dupe en la moda, ahora buscamos versiones saludables del placer. La nueva rebeldía es cuidarse sin dejar de gozar.

En Perú, la marca Voraz encarna con claridad esta lógica. Su comunicación es irreverente, provocadora y sensorialmente explosiva: colores intensos, códigos callejeros y un tono que remite más al exceso que a la corrección. Sin embargo, detrás de esa estética descarada, la marca presenta productos hechos con ingredientes naturales, sin octógonos y elaborados con aceite de girasol.
La marca no pide permiso para ser saludable: primero seduce, luego revela. En ese juego, lo “sano” deja de sentirse como obligación y se vuelve una experiencia deseable.

Así este fenómeno conecta con una saturación estética emocional: lo minimal, lo beige y lo “correcto”aburren. Emerge una estética dopamínica, donde el snack vuelve a ser divertido, descarado y emocionalmente estimulante. No se trata de mentir, sino de reinterpretar lo saludable desde el deseo.

Warrior Snacking: snacks para accionar la vida

El bienestar sale del gimnasio y entra al hogar. Surgen snacks que acompañan metas, rutinas y estilos de vida activos. Proteínas, adaptógenos, nootrópicos, ingredientes funcionales que no pausan: empujan.

El snack ya no acompaña solo el descanso, sino el movimiento: trabajar mejor, rendir más, durar más. No se trata de cuerpo perfecto, sino de vida sostenida.

Ingredientes como proteína, adaptógenos, nootrópicos o ashwagandha ya no son exclusivos de nichos especializados. Se democratizan porque responden a una necesidad emocional profunda: sentir que el esfuerzo tiene respaldo. Aquí, el snack deja de ser una pausa y se convierte en una declaración de intención. No snackeas para matar el hambre. Snackeas para manifestar el tipo de vida que estás construyendo.

Privilegio artesanal: la identidad como nuevo premium

En un mundo saturado de productos genéricos, la gente empieza a tener hambre de origen. El snack deja de ser solo algo que se come y se convierte en algo que se entiende y se cuenta. Lo artesanal, lo popular y lo local ya no se perciben como simples o atrasados, sino como portadores de valor cultural.

Lo artesanal, lo popular y el origen se revalorizan. La materia prima se vuelve sexy. Lo que antes era “snack de abuelos”, hoy es superfood.

Somos una región snackera, con historias escondidas que quieren brillar. Aunque los insumos mainstream (maíz, papa, nueces) siguen siendo reyes, emergen snacks con orgullo silencioso, cargados de territorio, memoria y deseo de trascender.

Hoy lo raro y “exótico” es la nueva belleza, se construye un sentido de premium alrededor de la historia, identidad y origen alrededor de los ingredientes. En este territorio, no se consume solo el producto, sino su biografía: quién lo hizo, de dónde viene, qué representa. Aunque la papa mantenga un podio casi indiscutible, emergen otros snacks con orgullo silencioso, que no gritan peruanidad, la susurran.

El lujo ya no está en lo importado, sino en lo auténtico bien narrado.

Del placer escondido al placer compartido

El snacking ya no se explica sólo desde la indulgencia, se explica desde la intención. Desde la necesidad de vivir mejor en un entorno retador. Desde el deseo de no sacrificar el disfrute en nombre del esfuerzo.

Y las marcas que entiendan esto dejarán de vender productos para empezar a crear momentos que acompañen la vida real.

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Post escrito por Daniel Juárez. Planner Estratégico. Bachiller en Comunicaciones por la Universidad de Lima, especialista en Marketing (ESAN) y Planeamiento Estratégico en Brother Lima, Escuela de Creativos. Experiencia en proyectos de insights y estrategia en comunicación, marca e innovación.

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